La diabetes es una dolencia cada vez más común que, sin embargo, es posible llegar a controlar con el seguimiento de unas pautas dietéticas adecuadas.Actualmente tendemos a ser más sedentarios, nos movemos poco y además tendemos a consumir más azúcares y grasas saturadas. Todo ello ha provocado que la diabetes se convierta en una dolencia cada vez más común, cuya frecuencia aumenta con la edad en ambos sexos por igual. Se trata de un trastorno general del metabolismo que se manifiesta por un aumento anormal de los niveles de glucosa en la sangre (hiperglucemia), debido a un defecto en la secreción de insulina (hormona producida por el páncreas), a una irregularidad en la acción de la insulina o a ambos fenómenos a la vez. Pero lo grave de la diabetes es que si no está suficientemente controlada, puede dar lugar a frecuentes complicaciones, especialmente de tipo circulatorio y neurológico (arteriosclerosis, insuficiencia renal, alteración en la retina, afectación del sistema nervioso...). Para evitar las complicaciones de la diabetes, es preciso seguir un tratamiento dietético con un control frecuente del nivel de glucosa en sangre. Las personas diabéticas deben ser muy constantes y, sobre todo, respetar a rajatabla el horario de comidas marcado por el especialista.
Pautas dietéticas: Muchas personas con diabetes consiguen normalizar sus niveles de glucosa sólo con seguir unas pautas dietéticas concretas. La dieta debe ser personalizada y elaborada por un especialista, teniendo en cuenta el tipo de diabetes, la edad, el peso y la actividad. Será, básicamente, una dieta equilibrada y sana. Se deberán evitar los azúcares, la miel, los dulces así como las bebidas azucaradas. Asimismo, se restringirán las grasas saturadas de origen animal porque pueden favorecer la arteriosclerosis. Y se incidirá en el consumo de lácteos semi o desnatados, aves y carnes sin piel ni grasa visible y en la elección del pescado frente a la carne. Se utilizarán métodos de cocción sencillos como la plancha, vapor, hervido y horno. Además, conviene acompañar las comidas principales con verduras y hortalizas crudas (lechuga, tomate, apio, etc.) y respetar las cantidades aconsejadas de fruta, un alimento muy rico en azúcares simples.
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