Después de un día más que indulgente en materia gastronómica, nuestra conciencia nos impulsa a hacer un ayuno de monje. Sin embargo, se puede hacer un día de dieta que nos reconforte, nos alimente y desintoxique nuestro organismo. El secreto está en dedicar todo un a las frutas; con tienen la cantidad de agua necesaria para limpiar nuestro cuerpo. En la dieta que le proponemos las frutas pueden ser reemplazadas por cualquiera que le guste. Desayuno: Jugo de frutas: pomelo, naranja, manzana, siempre que sea natural, en la cantidad que desee.
Media Mañana: Licuado de naranja: jugo de dos naranjas, un durazno picado, algunas uvas peladas y sin semilla. Coloque todo en la licuadora o procesadora con un poco de hielo picado. Si queda muy espeso, agregue jugo de naranja.
Almuerzo: Ensalada de tomates y pepinos (que en realidad son frutos y no verduras) o ensalada de frutas variadas.
Media Tarde: Jugo de naranja o pomelo, o una tajada de melón.
Cena: Licuado de naranja o frutas frescas.
|