Según estadísticas realizadas recientemente, muchas personas tienen el mal hábito de acompañar todas sus comidas con gaseosas. Desayunar, almorzar, merendar y cenar con una bebida de este tipo, sólo en refrescos, representan unas 500 calorías al día. Esto implica dos kilos más en la balanza en tan sólo un mes. Otro error común que cometen muchas personas es contabilizar sólo las calorías de los alimentos y olvidarse por completo de las bebidas que toman. Por esta razón, muchas veces no comprenden a qué se debe su aumento de peso. Para no sumar calorías vacías, como las del azúcar, que no sacian ni nutren, lo ideal es evitar completamente este tipo de bebidas azucaradas, como así también el alcohol. Lo mejor sigue siendo entonces tomar, por lo menos, dos litros de agua por día y optar por las bebidas gaseosas y jugos en su versión light. Optar por las fibras Que las fibras son buenas para la salud y la regulación del tránsito intestinal no es ninguna novedad. Pero recientemente, un estudio científico demostró un nuevo beneficio de estos alimentos: los hidratos de carbono ricos en fibras reducen el riesgo de padecer exceso de peso. El motivo es que este tipo de alimentos, al entrar en contacto con el agua, se hinchan y producen una mayor sensación de saciedad. Esto evita que sigamos comiendo e ingiriendo caloñas extras. Para aprovechar todos estos buenos efectos de los alimentos integrales es necesario, entonces, realizar un cambio en la alimentación. Aquí le damos algunas pautas: Sustituya gradualmente el pan, la pasta, los cereales y el arroz blanco (carbohidratos que el organismo convierte rápidamente en glucosa) por sus variedades integrales.
Agregue verduras a los alimentos con fécula (papas, legumbres, pasta, arroz) para aumentar así su contenido en fibra y reducir el índice glucémico.
Entre horas (dos o tres veces al día) consuma frutas. Reduzca el consumo de dulces. Aumente el consumo de líquidos.
|