Las mamas se preocupan por los hijos adolescentes y sus dietas. A veces comen demasiado y engordan, y a veces también se ven "gordos" y organizan un régimen por su propia cuenta basados en alguna información y bastante de mitología.. Lo cierto es que en la adolescencia se da un crecimiento rápido que dura unos tres años y las exigencias alimentarias varían en ese momento. Se necesita más comida que en la infancia, pero no "cualquier" comida. El exceso de grasas puede determinar una ganancia de células adiposas, que una vez formadas no se eliminan, sólo se reducen. Por otra parte, un exceso de proteínas en desmedro de los hidratos de carbono (cereales, azúcares), tan necesarios en caso de actividad física intensa, puede traer serias consecuencias. Un adolescente normal, no obeso, debe ingerir como promedio:
4 o más vasos diarios de leche. Se los puede reemplazar por derivados lácteos. Un vaso de leche equivale a una porción de queso o a un yogur.
2 porciones diarias de carnes (vaca, aves, pescado). Sin pasar del kilo por semana.
4 o más porciones diarias de verduras, mezclando colores y formas de preparación. Papas y batatas no más de tres veces por semana.
3 yemas de huevo por semana y claras a voluntad.
3 o 4 frutas por día, especialmente cítricos.
4 a 5 rebanadas de pan, en lo posible integral, por día. Puede ingerirse menos.
2 a 3 porciones a la semana de arroz o harinas integrales (pastas, masas o pan negro).
1 taza diaria de legumbres en reemplazo de la carne, 2 veces por semana.
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