Las bayas de este arbusto y sus hojas han sido utilizadas durante siglos por sus numerosas propiedades medicinales.
La Planta:
El arándano pertenece a la familia de la Ericáceas del género Vaccinium. Este género está formado por una docena de plantas que producen bayas de color oscuro, azuladas o rojizas, ricas en pigmentos vegetales, que son los que confieren este color al fruto. La variedad más frecuente en las zonas húmedas de nuestro país, el Vacciníum myrtillus, alcanza los 40 cm de alto, sus hojas son pequeñas y de forma elíptica, las flores, rosadas, y las bayas, como hemos comentado antes, son de color negro azulado.
Usos medicinales:
Hojas: • Son astringentes, por lo que la infusión de hojas de arándano es útil para combatir hemorroides y varices. • También pueden utilizarse para tratar trastornos e infecciones del sistema urinario (cistitis, uretritis). • Parece ser que regulan los niveles de azúcar en la sangre, por lo que se puede tomar en la primera fase de la diabetes. • Externamente, las hojas del arándano pueden utilizarse para curar las heridas de la piel. Nota: Para preparar la infusión podemos utilizar la siguiente proporción: 30 gramos de hojas de arándano por cada litro de agua hirviendo. Se pueden tomar 3 o H tazas al día.
Frutos: • Se recomienda tomarlos para tratar dolencias oculares como inflamaciones de la retina, para prevenir la miopía y, en general, para mantener la vista en buen estado. • Parece ser que el consumo de las bayas tiene un efecto reparador sobre el intestino y el aparato urinario.
Precaución: Hay que recordar que los frutos, cuando son frescos, tienen propiedades laxantes y, si se han dejado secar, astringentes. En cualquier caso, no conviene abusar.
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