Comida y ánimo sumán kilos de más... La alteración emocional a veces lleva a ingerir alimentos ricos en carbohidratos para aumentar los niveles de serotonina («hormona de la felicidad»).
Los Carbohidratos, a través de una serie de reacciones químicas corporales, permiten que penetre en el cerebro más triptófano, precursor de ia serotonina.
A continuación, Comida y ánimo sumán kilos de más:
Desahogarse y respirar profundo
Llorar y desahogarse es una forma natural de expulsar emociones dolorosas y muchas veces resulta suficiente para recuperar la tranquilidad. Lo mismo sucede cuando necesitamos liberar la rabia, por ejemplo, golpeando una almohada.
Hay otras fuentes de placer
Está claro que la comida no es una vía para mejorar el ánimo ni una fórmula para olvidar aquello que nos incomoda. Sentirse mejor es cuidarse mejor: dormir suficiente, llevar a cabo actividades creativas, rebajar la sobrecarga laboral...
Buscar apoyo en el entorno
Llamar a una buena amiga y expresar los sentimientos que provocan ese desasosiego que nos lleva a comer sin control. A menudo, el «hambre emocional» afecta a personas que aún no han aprendido a recibir consuelo y calor.
Llevar un diario emocional
Anotar durante una semana lo que se come y qué se siente al hacerlo, indicando los alimentos ingeridos, el lugar y la compañía. De este diario, se podrán extraer patrones alimentarios y su relación con nuestras experiencias emocionales.